viernes, 11 de enero de 2013
REENCUENTRO
Tu voz acariciando mi desánimo encendió mi alegría,
escucharte resucitó mi esperanza soñada.
La dulzura de tus palabras dibujó una sonrisa en mi rostro.
El nuevo amanecer coloreaba mi futuro.
Tu cara se llenó de luz frente a mis ojos,
tu abrazo calmó mis temores de invierno.
Flotaba sobre una nube de felicidad,
me desbordaba de alegría y desconcierto.
Sentía tu cariño rodeando mi cuerpo,
calmando mis llantos lejanos.
El olvido se lleva mis dudas,
aleja de mí los miedos inventados.
La calma se apodera de mí.
El amor me llena de esperanza.
lunes, 8 de octubre de 2012
OTOÑO
Las hojas caen lentamente, el otoño nos embarga con su melancolía de sueños por realizar.
El paisaje se colorea con las esperanzas imaginadas durante el cálido verano.
La espera fue larga, pero pronto todo comienza a despertar de su letargo.
Las cálidas noches han refrescado mis días de esperanza.
Todo vuelve a la vida, las calles se llenan de sonidos que despiertan mis ganas de vivir.
Hoy vuelvo a caminar por mis sueños, vuelvo a sentir las emociones que mueven mis días.
martes, 2 de octubre de 2012
SALTARÉ
Saltaré al abismo,
sin miedo a las heridas.
Seré valiente,
a pesar de que mis
piernas tiemblen.
Venceré mis fantasmas
y llegaré a ti, por fin.
Desnuda, te entregaré mi
alma.
Libre de pesares
sonreiré.
Sacudiré mis tristezas
y entonces, podré soñar.
miércoles, 13 de junio de 2012
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora
las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.
Enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio.
Por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es
y no como la otra mirada lo inventaba
es regresar mas pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
Mario Benedetti
jueves, 7 de junio de 2012
MELANCOLIA

Se reconocían, se sonreían.
Cada día se despedían.
La costumbre les hizo buscarse entre la gente,
les hizo necesitarse.
Día tras día, hasta que llegaba el verano,
entonces la melancolía se apoderaba de ellos.
Las vacaciones les alejaban.
Ya no se miraban,
ya no se sonreían,
solo se necesitaban.
martes, 5 de junio de 2012
EL DESCONOCIDO
Aceleró el paso. Faltaban dos minutos para que llegara el tren y no quería perderlo. Oyó el pitido que anunciaba su llegada, pero ya estaba en la estación. Hoy no llegaría tarde al trabajo. Esperó a que bajaran los pasajeros y se dispuso a buscar un lugar para sentarse. Cuando ya se había acomodado comenzó a mirar a su alrededor, nadie le miraba, todos leían o miraban por la ventana. Se fijó en un joven que estaba sentado en el fondo del vagón. Su cara le resultaba conocida y por alguna razón no podía dejar de mirarle. Como si le hubiera leído el pensamiento, el joven levantó la vista y la posó sobre ella. La chica se sonrojó y miró por la ventana. No se atrevía a mirarle. ¿Seguiría mirándola?, ¿porqué le resultaba tan conocida su cara?. Volvió a mirarle y él le sonrió. Se sintió avergonzada, no sabía si responder a su sonrisa o disimular como que no se había dado cuenta. Por suerte llegaron a una estación y como si fuera algo automático, miró hacia fuera. Había mucha gente que esperaba para montar. Se distrajo unos momentos y cuando volvió a mirar al joven ya no estaba. Miró al exterior, pero no lo vió. Había desaparecido.
La chica siguió su camino mientras se preguntaba si había existido realmente el joven.
domingo, 20 de mayo de 2012
MI MEJOR AMIGA
Paso por tu casa y miro las ventanas. Imagino que
te asomas y yo te saludo con la mano mientras sonreímos. No veo a nadie, solo
silencio. El tiempo se ha detenido y en mi mente aparecen imágenes que creía
olvidadas, como flashes, fotografías en sepia.
Estas sonriendo, creo que te acabo de contar algo que te hace mucha gracia. Tus ojos verdes brillan de felicidad. Te miro y no puedo apartar la vista de tu cara, reluciente, suave. Quiero alargar la mano y acariciarte, pero no me atrevo. Eres mi mejor amiga, te lo digo y tú me contestas que sí, que yo también.
Estas sonriendo, creo que te acabo de contar algo que te hace mucha gracia. Tus ojos verdes brillan de felicidad. Te miro y no puedo apartar la vista de tu cara, reluciente, suave. Quiero alargar la mano y acariciarte, pero no me atrevo. Eres mi mejor amiga, te lo digo y tú me contestas que sí, que yo también.
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